sábado, 4 de julio de 2015

Empresas Familiares: RICAS EN VALORES



Las Empresas Familiares se distinguen principalmente por los valores que forjan desde su inicio, constituyendo de manera natural los cimientos de toda gran organización.
Los valores son formas de actuar del ser humano que determinan su manera de ser y orientan su conducta. En las empresas representan el “cómo se hacen las cosas” “Cómo cumplo con mi misión” … pues con honestidad, respeto, iniciativa etc. Cada organización tendrá sus propios valores. Lo distintivo de las empresas familiares, es que los valores de la familia son transmitidos a la empresa desde sus inicios y se van consolidando y haciendo fuertes con el pasar de los años, constituyéndose en una de las principales fortalezas de este tipo de empresas.

Los valores forman parte del legado, y representan unas formas de actuar que las distinguen del resto y las hacen únicas, ninguna empresa familiar es igual a otra, de la misma forma que ninguna familia es igual a otra. Algunas de estas empresas llegan a ser exitosas y logran pasar de generación en generación principalmente porque han conseguido que estos valores sean transmitidos y vividos en las generaciones más jóvenes, un ejemplo claro de la capacidad de las Empresas Familiares de transmitirlos es cuando un Protocolo llega a ser cumplido y respetado después que la generación que lo elaboró ya no está presente, ya que al ser un documento de carácter moral, no obliga a ningún miembro de la familia contractualmente a cumplirlo, pero si existe una obligación moral y de respeto hacia lo que ese protocolo representa.

Si desde niños se viven valores positivos y humanos en una familia, las probabilidades de que el Protocolo contribuya a la continuidad de la Empresa son mayores que en las que no se hicieron. Por ello la educación y la presencia de los padres en la formación de sus hijos para la trasmisión de valores es importante para el desarrollo de este tipo de empresas.

jueves, 2 de julio de 2015

Ejemplo de Empresa Familiar

Veamos el Siguiente caso de Empresa Familiar.

Identidad y el sentido de propiedad en la empresa Familiar

La visión de muchos empresarios respecto a su propia empresa es que ésta continúe de generación en generación y perdure así en el tiempo.

Esta visión se traduce en el deseo de dejar a su familia algo más que una herencia de bienes materiales y económicos, en el deseo de dejar un legado que tenga la capacidad de vincular a las futuras generaciones con el pasado, un proyecto familiar-empresarial.

Con el fin de lograr esta visión centrémonos por un momento en dos aspectos interesantes de la persona. Primero en su sentido de propiedad y segundo en su identidad.

La persona, al tener una dimensión física, que es su cuerpo, tiene la necesidad poseer cosas materiales. Al mismo tiempo, al tener una dimensión espiritual es capaz de tener, de poseer ideas, sueños, de inventar, de tener pensamientos, etc. Nos damos cuenta que el ser humano por naturaleza desarrolla, al poseer, un sentido de propiedad.

Por otro lado el ser humano, un ser social, vive en relación con los demás y con lo que le rodea. Es así que cuando nos presentan con alguien, decimos “soy el esposo de…, el hijo de…, el padre de…, el amigo de…, el socio de…”, es decir que, para darnos cuenta de quienes somos, nos ponemos en relación con otras personas. Así nos identificamos con alguien o algo.

El empresario, fundador de una empresa, al buscar mantener el negocio en manos de la familia necesita desarrollar en los miembros de la familia este sentido de propiedad e identidad con la empresa. Necesita construir lo que se denomina una propiedad emocional.

Es lo que hace que los hijos se refieran a la empresa familiar como “su” empresa, deja de ser algo lejano e impersonal para hacerla suya. La empresa se convierte así en parte de su identidad.

Así comprendemos que desarrollar una propiedad emocional en los miembros de la familia puede representar un factor determinante en la continuidad del proyecto familiar-empresarial, como generador de unidad y compromiso con la empresa.

Al desarrollar la propiedad emocional entre los miembros de la familia, lo que ocurra en la empresa les afectará. Al verse afectados y percibirse propietarios se genera otro importante sentido, el de la responsabilidad por lo propio, generando compromiso, motivando a tomar un papel activo en la empresa. Un deseo de querer participar positivamente, buscando no sólo el éxito momentáneo sino que el negocio perdure, motivando a pensar en el largo plazo.

Para asegurar esta continuidad corresponde al fundador el pensar en estrategias y planes de acción orientados a potenciar y gestionar la propiedad emocional e identificación con la empresa entre los miembros de la familia. Por esta razón es conveniente ir trabajando con los miembros de la familia en cuatro temas clave para la generación de vínculos positivos con la empresa: Conocimiento de la empresa, relaciones familiares-laborales, integración y participación.

La Pequeña Empresa: Origen de la Empresa Familiar




La Pequeña Empresa es un tamaño y modelo de empresa que funciona en nuestro país desde hace algunos años, y que han ido cobrando cada vez mayor importancia por su capacidad de producir puestos de trabajo: cuentan con menos de 10 trabajadores, y generan hasta S/525,000 de ventas al año.

Estas empresas suelen tener trabajando en ella a miembros de la familia, usan recursos propios o de familiares y amigos, poco capital, y una fuerza de trabajo no calificada que fundamenta sus conocimientos en la práctica misma de su trabajo, más que en su conocimiento académico, además cuentan con un fuerte componente emprendedor de aquel que se aventura ya sea motivado por las necesidades o por los sueños del negocio propio.

Hoy en día, es cada vez más difícil que una familia alcance a cubrir sus necesidades con los ingresos de un empleo ; por ello, cada vez más personas exploran la posibilidad de crear un negocio propio.

Algunas de esas pequeñas empresas, que superan las adversidades, que se formalizan en el tiempo, y que logran un crecimiento sostenido a través del esfuerzo, dedicación y compromiso de un grupo pequeño de personas, se convierte en una empresa sólida y de mediano tamaño. En ese momento se enfrentan a dos rutas posibles para su continuidad: la primera es ser comprada por terceros, y la segunda es convertirse en una empresa familiar organizando el paso de una segunda generación y profesionalizando la dirección. De no tomar alguna de estas alternativas enunciadas al inicio lo más probable es que decaiga y se estanquen.

Los propietarios de la pequeña empresa, deben hacer un ejercicio periódico de plantearse la visión a futuro de lo que quieren llegar a ser. Seguro todos dirán que quieren crecer más, pero no se puede crecer con un poco más de lo mismo, pues para avanzar hace falta dar el salto, tomar decisiones, plantearse desde un inicio metas concretas, decidir si quieren o no convertirse en una empresa familiar, y si es así prepararse, formarse, y empezar a trabajar para que esta sea solo una etapa de inicio, sólo la carátula de un libro con muchas páginas por contar en el futuro.

Bienvenidos a mi nuevo Blog

Gracias por pasar por mi nuevo blog. Aquí se informarán acerca de las empresas familiares, una manera distinta de Administrar.